sábado, 28 de enero de 2012

Olite

El Palacio Real de Olite es uno de los conjuntos histórico-artísticos más importantes de Navarra. Actualmente, está dividido en tres partes: Palacio Viejo, actual parador de Olite, ruinas de la Capilla de San Jorge, y Palacio Nuevo, que es la parte de que se visitable del monumento.


El edificio que hoy se visita fue construido entre los años 1402 y 1424, y comprende un completo conjunto de estancias, jardines y fosos rodeados de altas murallas y rematados por numerosas torres que le dan una espectacular silueta.


El promotor de esta obra fue Carlos III " El Noble ", que nos dejó este impresionante Palacio. En su día fue uno de los más lujosos de Europa.



En 1521, con la unión de Navarra a la Corona de Castilla, comenzó el deterioro de nuestro Palacio, ya que sólo se utilizó como residencia esporádica de virreyes.
En 1813, durante la Guerra de la Independencia, el Palacio fue incendiado por el General navarro Espoz y Mina para evitar que las tropas francesas se hicieran fuertes en él. Toda la decoración interior y parte de la estructura ardieron, quedando el Palacio semi-derruido y vacío.
En 1923, la Diputación Foral de Navarra convocó un concurso para elaborar un proyecto de restauración. Las obras comenzaron  en 1937 y duraron aproximadamente 30 años.


En su interior podemos encontrar diversos lugares, entre ellos destacan: Gran torre, Torre del Homenaje, Cámara de la Reina, Cámara del Rey, Galería de la Reina, Galeria del Rey, Torre de los Cuatro Vientos, Torre del Aljibe, Patio de la Morera ...


Tras la visita al Palacio, encontramos la iglesia de Santa María la Real. Es una de las construcciones góticas más importantes de Navarra. Su belleza artística es tan interesante como su historia. Adosada al Palacio Real, residencia predilecta del rey Carlos III " El Noble ", fue utilizada por los monarcas navarros para las grandes festividades y actos solemnes.


Su recargada fachada, en la que se percibe la influencia de los talleres de Nôtre Dame de París, le hará detenerse y prestar atención a los relatos de la portada. Dentro del templo, de nave única, le esperan un retablo renacentista presidido por una talla gótica de la Virgen y la imagen, también gótica, del Cristo de la Buena Muerte.