sábado, 18 de febrero de 2012

Monasterio de Rueda

Monasterio cisterciense situado a 74 kilómetros de Zaragoza levantado a orillas del río Ebro, en terrenos del término municipal de Sástago.

El origen del Monasterio de Rueda se inicia en 1152 con la fundación de la abadía de Nuestra Señora de Saltz realizada por los monjes de Gimont. Ya en 1162, a partir de la cesión de tierras en Burjazudse, se fundó la abadía de Juncería, precedente inmediato de Rueda. Finalmente, en 1182 el rey Alfonso II de Aragón cede a los monjes el castillo y villa de Escatrón. Se trata de un emplazamiento a orillas del Ebro, más acorde con el espíritu cisterciense, donde llegarán a partir de 1202 para fundar el actual monasterio.

Desde los primeros momentos de la construcción del monasterio, también se inician las obras de infraestructura hidráulica. Consisten en el azud y la noria que elevaba el agua del río hasta el acueducto de factura gótica.


La Puerta Real, a la que conduce el camino de llegada, ha sido el acceso más monumental del monasterio desde que se construyera a principios del siglo XVII. Fue decorada en el siglo XVIII con una serie de esculturas de temas bernardos. Una vez atravesado el amplio zaguán, se puede apreciar la totalidad del conjunto de la Plaza de San Pedro.


El frente lo ocupan los pies de la iglesia con una sencilla portada gótica. La iglesia responde a uno de los modelos más sencillos entre las tipologías del Císter: tres naves con triple cabecera plana, sin crucero y cubierta con bóvedas de crucería simple.


Desde la iglesia se accede al claustro, en torno al que se distribuyen las dependencias y se articula la vida monástica. El claustro también sufrió un lento proceso constructivo, siendo más antigua la galería Este donde se ordenan la sala capitular, el locutorio, desde el que accede a la cárcel y, a continuación, el paso a la huerta y la sala de los monjes en el ángulo Sudeste.


En la galería meridional se encuentra, en primer lugar, el calefactorio, le siguen el refectorio con el pabellón de la fuente o lavatorio enfrentado y la cocina. El dormitorio ocupa toda el ala capitular en su planta superior y tiene una pequeña estancia independiente para el abad, situada junto a la iglesia, y un calefactorio nuevo añadido al medieval en el ángulo opuesto. También existió un sobreclaustro añadido, hoy desaparecido, del que se conserva una galería de arquillos recayente a la plaza de San Pedro.


Desde el dormitorio del abad puede accederse a la torre mudéjar. Desde el cuerpo barroco superior se obtiene una visión inigualable de todo el conjunto.
Saliendo por el claustro junto a la cocina, es imprescindible visitar la cilla - almacén de víveres -, interesante construcción de dos plantas de concepciones arquitectónicas muy diferentes.


De este conjunto medieval destaca la integridad de conservación de las dependencias básicas de la traza ideal de los monasterios cistercienses, destacando por su calidad excepcional la sala capitular y el refectorio con su púlpito para el lector.


Terminado el recorrido del núcleo principal, en el área del cementerio pueden verse los restos de los dormitorios barrocos y las ruinas del molino de aceite. Imprescindible resulta acercarse hacia el Ebro por el camino exterior para observar las estructuras de la noria y el acueducto que derivan el agua al monasterio a través de conducciones que pueden observarse en algunas dependencias, y los restos del molino harinero anexo, junto al paisaje de ribera de las islas conformadas en el río por el azud.