sábado, 4 de mayo de 2013

Paris


París es una de las ciudades más visitadas del mundo. Cada año recorren sus calles mas de veinticinco millones de turistas, y no es para menos, cuenta con un sinfín de obras monumentales que dejarán sin aliento a toda clase de públicos.

Lo encantador de esta ciudad es la armonía entre lo antiguo y lo moderno, entre la belleza de sus parques y jardines y la frialdad de la piedra, tallada en miles de formas... Lo que cautivó a poetas y artistas de otras épocas sigue maravillando a día de hoy y seguirá maravillando a futuras generaciones...

Paris ha sido un centro cultural y artístico relevante en la historia occidental. En ella nacieron, o desarrollaron sus carreras figuras como Descartes, Victor Hugo, Alexandre Dumas o Monet entre otros...



El Paris moderno, que vemos hoy en día, es el resultado de un plan de remodelación urbana surgido a mediados del siglo XIX. Durante siglos, el centro de la ciudad había sido un laberinto de calles y casas medievales, pero a partir de 1852, el Barón Haussmann hizo un plan urbanístico demoliendo gran parte para conformar amplias avenidas alineadas con edificios neoclásicos de piedra destinados ala nueva burguesía.



El esfuerzo por preservar el pasado histórico de París junto con las leyes actuales hacen que la construcción dentro de los límites de la ciudad de grandes edificios y servicios públicos resulte difícil.
Muchas de las instituciones e infraestructuras se encuentran en la periferia o en proceso de hacerlo.




Primer Itinerario: 




Desde nuestro hotel nos dirigimos a la Torre Monstparnasse, inaugurada en 1973 y diseñada por Roger Saubot. Fue el primer edificio de oficinas que se construyó en pleno centro de la ciudad siendo causante de una enorme controversia por desentonar con el entorno clásico.



Con sus 210 metros y tras una subida express, podemos disfrutar desde la planta 56 y 59 de unas impresionantes vistas de París como si de una maqueta se tratase.



Por el camino podemos disfrutar de sus anchas calles así como de un sinfín de terrazas parisinas o encontrarnos iglesias que ni aparecen en el mapa pero que dejan impresionados como es el caso de la iglesia de Saint-François Xavier.



Continuando la marcha llegamos al Palacio Nacional de los Invalidos. Este complejo responde a la voluntad del rey Luis XIV, que ordenó su construcción en 1670, con la intención de cobijar a los veteranos inválidos de guerra que quedaban sin hogar. Los planos pertenecen a Libéral Bruant, y la construcción fue llevada a cabo por Jules Hardouin-Mansart entre 1671 y 1706, siendo la iglesia la última en construirse. Destaca por su enorme cúpula dorada y por ser edificada para uso privado del rey y como mausoleo real, aunque posteriormente no llegó a alojar los restos de ningún rey.



En 1840, los restos de Napoleón Bonaparte fueron trasladados desde la Isla de Santa Helena a París. También se encuentran allí los restos de su hermano José I de España, así como los restos de diferentes personalidades.



Aprovecharemos para visitar también el Museo del Ejército o musee de l´Armée, que forma parte del complejo de Los Inválidos. Es uno de los mejores museos de arte e historia militar del mundo y ofrece una enorme variedad de exposiciones que abarcan la historia del ejército desde la Antigüedad hasta la Segunda Guerra Mundial.



Las exposiciones se encuentran ordenadas cronológicamente, por lo que seguir el hilo de la historia resulta muy sencillo. Contiene armas y armaduras de todas partes del mundo y amplias zonas dedicadas a las dos guerras mundiales.



Abandonando el complejo llegamos al Campo de Marte, un tranquilo jardín a los pies de la Torre Eiffel y en cuyo extremo opuesto se encuentra la Escuela Militar. En sus comienzos este jardín sólo era un campo dedicado al cultivo de hortalizas pero tras la construcción de la Escuela Militar comenzó a usarse como campo de maniobras. El nombre lo adquiere en honor a Marte, dios romano de la guerra.




Esta explanada ha sido testigo de celebraciones de diferentes acontecimientos, como las fiestas revolucionarias, la matanza de 1791 o célebres exposiciones mundiales en los años 1867, 1878 y 1889, viendo muy de cerca el nacimiento del símbolo de la ciudad, la Torre Eiffel.



Con sus 300 metros de altura, prolongada a 325 metros con una antena, la Torre Eiffel fue creada para la Exposición universal de París en 1889  diseñada por Gustave Eiffel. Su construcción duró poco mas de dos años y en ella trabajaron unos 250 obreros. Fue la estructura más elevada del mundo durante 40 años hasta que la superó el Edificio Chrysler en Nueva York.

Inicialmente fue objeto de controversia. Los artistas la consideraban fuera de lugar y dada su baja rentabilidad al terminar la exposición, se planteó derribarla en diferentes ocasiones. Con la llegada de las guerras mundiales, las autoridades encontraron su utilidad como antena de radiodifusión siendo decisivas para captar mensajes que ayudarían a los aliados.

Hoy en dia es uno de los monumentos mas visitados del mundo con unos siete millones de visitantes anuales.



Para terminar paseamos por la orilla del río Sena hasta encontrar la Estatua de la Libertad parisina. Esta pequeña réplica de 12 metros se encuentra en la isla de los Cisnes. Su ubicación se debe a las proximidades con el taller de Bartholdi, diseñador de la Estatua de la Libertad original que se encuentra en Nueva York. La pequeña estatua fue un regalo de la comunidad americana a Francia para celebrar los 100 años de la Revolución Francesa (1889).




Segundo Itinerario:




Esta vez salimos desde el Arco del Triunfo. Con una altura de 50 metros de alto, es otro de los monumentos mas característicos de Francia, representa las victorias del ejército francés bajo las ordenes de Napoleón. La construcción comenzó en 1806 al finalizar la batalla de Austerlitz tras la promesa de Napoleón Bonaparte a sus hombres: " Volveréis a casa bajo arcos triunfales " y terminó durante el mandato de Louis-Philippe.

En la base del Arco encontraréis la Tumba del Soldado Desconocido, un monumento erigido en 1921 que, con una llama siempre encendida, representa a todos los franceses que murieron en la Primera Guerra Mundial y nunca fueron identificados.



Seguimos paseando por los Campos Elíseos, sus casi dos kilómetros de longitud comunican el Arco del Triunfo y la Plaza de la Concordia. En su recorrido se pueden diferenciar dos partes. La parte alta  , que está compuesta por tiendas de lujo, restaurantes, cines y grandes almacenes, y la parte baja, que se encuentra rodeada de jardines presididos por edificios como el Grand Palais o el Petit Palais. 



Éste último es un precioso edificio construido en 1900 por Charles Girault para la Exposición Universal de dicho año. En Él se exponen colecciones artísticas desde la antigüedad hasta 1920.



El Petit Palais fue construido en torno a un precioso patio ajardinado. Con un gran parecido al Grand Palais, situado justo enfrente, goza de una excelente decoración en los vestíbulos y zonas de paso que fue elaborada durante más de veinte años.



Después de seguir bajando llegamos a la Plaza de la Concordia o Place de la Concorde, una de las más representativas de París y por su tamaño la segunda más grande de Francia. Fue construida entre 1757 y 1779 bajo el nombre de Luis XV. En 1792 se rebautizará como la Plaza de la Revolución y se convertirá en un sangriento escenario debido a la instalación de la guillotina donde fueron ejecutadas mas de 1200 personas. Trás el régimen del terror, en 1795, la plaza fue rebautizada definitivamente como Plaza de la Concordia.



La plaza adquirió su aspecto actúa entre 1836 y 1840, cuando el virrey de Egipto donó un obelisco proveniente de Lúxor de más de 3000 años de antigüedad que hoy en día se encuentra enmarcando por dos fuentes de estructura romana.

Muy cerca encontraremos la Plaza Vendome, muy típica del urbanismo clásico francés. Su arquitectura se debe a Jules Hardouin-Mansart quien concibió en 1699 un plan de urbanismo al cual debían amoldarse los propietarios de los inmuebles. Para que todo fuera perfecto, se construyeron las fachadas antes que los edificios que la rodeaban y en el centro se colocó una estatua ecuestre de Luis XIV. Durante la Revolución Francesa seria destruida y posteriormente, en su lugar, se colocó una enorme columna con una bajorrelieve que imita la Columna Trajana de Roma.



El siguiente destino lo encontraremos en la Ópera Garnier, que junto con la Ópera de la Bastilla, conforma la Ópera Nacional de París. Fue Charles Garnier el que logró llevar a cabo el diseño tras ganar un certamen, organizado por Napoleón III, en el que más de 170 arquitectos presentaron sus proyectos. Los trabajaos de construcción comenzaron en 1860 pero no se verían finalizados hasta 1875 debido a diversas complicaciones.



Uno de los elementos más destacados del edificio es la gran escalera de mármol blanco que une los dos niveles. Como curiosidad diremos que se trata del lugar que inspiró la conocida obra " El Fantasma de la Ópera ".



Para acabar este día llegaremos hasta la iglesia de La Madeleine. Resulta muy llamativa desde el exterior debido a su aspecto neoclásico similar al de los templos griegos. Está formado por 52 columnas corintias de 20 metros de altura y en su extenso frontón se representa un altorrelieve de El Juicio Final. Los primeros intentos de construcción tuvieron lugar en 1784, tras varios derribos y tras la caida de Napoleón el edificio fue designado como iglesia en honor a Santa María Magdalena, función que cumple desde 1842.



Vista de la Plaza de la Concordia desde la iglesia de La Madeleine.



Avanzando un poco más al Norte, encontramos la Iglesia de San Agustín de París o la Église Saint-Augustin de Paris construida entre 1860 y 1871 por Victor Baltard en un estilo ecléctico y vagamente bizantino. Presenta casi 100 metros de longitud con una altura de la cúpula de 80 metros. Fue uno de los primeros edificios construidos sobre una estructura metálica. La fachada presenta a los cuatro evangelistas sobre arcadas y sobre ellos los doce apóstoles. El órgano de la iglesia fue uno de los primeros en usar electricidad.




Tercer Itinerario: 




En la avenue du Colonel henri Rol-Tanguy se encuentran las Catacumbas de París. Consisten en una red de túneles y cuartos subterráneos localizados en lo que fueron las minas de piedra caliza con la que se construyeron gran parte de los monumentos y edificaciones que se pueden visitar en la actualidad. En 1786, debido a las enfermedades que asolaban la población y al exceso de restos en los cementerios, Monsieur Thiroux y Monsieur Guillaumont deciden hacer uso de las minas para el almacenaje de estos restos y así combatir las epidemias. Hoy en día de los 300 kilómetros que hay excavados solo se pueden visitar una pequeña porción.



Dirección al río Sena nos encontramos el Panteón. Es uno de los primeros monumentos neoclásicos de Francia, anterior a la Torre Eiffel, y fue el primero desde el que se podía contemplar París desde las alturas. Obra del arquitecto Soufflot, su construcción empezó en 1764 pero las dificultades financieras de la monarquía y la muerte de su autor retrasaron las obras 26 años. El edificio fue terminado durante la Revolución Francesa en 1790. Al año siguiente, el edificio que aún no había sido consagrado como iglesia pasa a albergar los cuerpos de los hombres ilustres de la patria. A partir de 1806 se convierte también en lugar de culto, pero tras la caída de Napoleón I se restaura el Antiguo Régimen y se restringe su uso al de iglesia consagrada a Santa Genoveva. En 1830 la Monarquía de Julio retira el culto católico y se convierte de nuevo en panteón. Bajo la Segunda República se devuelve el uso exclusivo religioso volviendo a borrar su inscripción de la fachada.



En 1885 con motivo del funeral de Victor Hugo se devuelve su uso laico pasando a ser lugar de descanso a los grandes hombres honrados por la República francesa.
Entre los enterrados en el Panteón se encuentran Volteire, Rousseau, Victor Hugo, Marie Curie, Louis Braille, Jean Monnet  y Soufflot, su arquitecto, entre otros.



Nada mas salir del Panteón, a la vuelta de la esquina, encontramos la iglesia de Saint Étienne du Mont. En Ésta se halla la tumba con los restos de Santa Genoveva, patrona de París.



En dirección a la île de la Cité nos topamos casi sin querer con la iglesia de Saint Severin en pleno Barrio Latino. Esta zona es una de las mas concurridas de la ciudad a la par que animada. El barrio debe su nombre a que durante la Edad Media los estudiantes hablaban latín como lengua académica. Desde entonces sus calles están llenas de estudiantes debido a la presencia de varias universidades y grandes escuelas. Es también un barrio turístico que cuenta con numerosos cafés, bares y restaurantes a precios asequibles.

Cruzando el río Sena llegamos a la Île de la Cité, corazón de la capital y lugar de fundación de París. Alrededor del 200 a.C. una tribu celta, los Parisii, se estableció en la isla para fundar la ciudad de Lutecia. La ciudad creció y prosperó hasta que en el año 506 adquirió el nombre de Cîte para en la Edad Media convertirse en el centro político, cultural y espiritual de Francia.

En Ella podemos visitar la catedral de Notre dame, la Saint Chapelle o la Conciergerie. 




Construida entre 1163 y 1245, la Catedral de Notre Dame de Paris es una de las catedrales góticas mas antiguas, mas famosas y características del mundo. El nombre, Nuestra Señora, está dedicado a la Virgen María.



En sus ocho siglos de historia, la catedral ha sido reformada en varias ocasiones, siendo la mas importante la de mediados del siglo XIX. A lo largo de estos años se sustituyeron los arbotantes, se insertó el rosetón sur, se reformaron las capillas y se añadieron estatuas



En Notre Dame se han celebrado importantes acontecimientos, como podrían ser la coronación de Napoleón Bonaparte. la beatificación de Juana de Arco y la coronación de Enrique VI de Inglaterra.



La catedral tiene dos torres de 69 torres en su fachada. Accediendo a la parte superior, además de apreciar las fantásticas vistas, podréis visitar el campanario en el que vivió el mítico Jorobado de Notre Dame y ver de cerca las múltiples gárgolas.



La Sainte Chapelle es una iglesia de estilo gótico construida entre 1242 y 1248 para albergar las reliquias de la Pasión de Cristo. Con la compra de las sagradas reliquias a los emperadores de Constantinopla, Luis IX logró que el prestigio de París creciera a nivel mundial convirtiéndose en la segunda capital de la cristiandad.

El santuario está compuesto por dos plantas; La capilla superior, a la que solo podía acceder el rey y sus allegados, fue donde se colocaron las reliquias. Está decorada suntuosamente con esculturas y enormes vidrieras que inundan la estancia de luz y color. Estas 15 vidrieras están compuestas por 1113 escenas que narran la historia desde el Génesis hasta la Resurreción de Cristo. La capilla inferior, mucho mas discreta, era el lugar de culto del personal del palacio.

Aunque durante el periodo revolucionario sufrió muchos daños, sus preciosas vidrieras lograron mantenerse a salvo gracias a que fueron cubiertas por grandes archivadores.



Después de visitar la Conciergerie, podemos aprovechar para pasear por las orillas del Sena. Ver la Île Saint Louis, el Hotel de Ville o la Plaza de la Bastilla.




Cuarto Itinerario:




Partimos desde los Jardines de Luxemburgo. Diseñados en 1615 bajo las órdenes de María de Medicis, estos jardines son los más céntricos, populares y bellos de París. El Palacio de Luxemburgo, que da nombre a dichos jardines, es en la actualidad la sede del Senado francés. En la Revolución Francesa el palacio pasó a ser utilizado como prisión mientras que durante la Segunda Guerra Mundial fue utilizado como cuartel general por los alemanes, que construyeron un búnker en el jardín. Hoy día es el perfecto sitio para descansar después de un paseo por París.



Antes de continuar la marcha, nos paramos en la Iglesia de Saint Sulpice, además de ser una de las iglesias más altas de la ciudad, es una de las más conocidas gracias a su aparición en la película el Código Da Vinci. Tiene aspecto de estar inacabado, bastante sencillo. En 1646 comenzaron las obras sobre los cimientos de un templo románico del siglo XIII. Dentro podemos encontrar un gnomon de la meridiana solar, que sirve para calcular la fecha de Pascua mediante el control de los equinoccios. Gracias a esta columna de mármol, que marca la hora mediante la sombra que proyecta en el suelo, se salvó de ser destruida durante la Revolución Francesa conservándose en óptimas condiciones.



La iglesia resulta imponente tanto desde el exterior como cuando se accede a su interior. Sus enormes paredes y columnas de piedra le proporcionan un aspecto inacabado que también puede verse en una de sus torres. En su interior se encuentran frescos de Delacroix y una figura de San Pedro similar a la de El Vaticano.

Antes de dirigirnos al Museo del Louvre podemos parar en el Museo D'Orsay, o admirar su fachada si no se quiere entrar, y los Jardines de las Tullerías, lugar ideal para descansar sabiendo que fue el primer parque público de París.



Inaugurado a finales del Siglo XVII, el Museo del Louvre es el más importante de Francia y el más visitado del mundo recibiendo más de ocho millones de visitas cada año. Formado a partir de las colecciones de la monarquía francesa y las expoliaciones realizadas durante el Imperio Napoleónico, el museo abrió sus puertas en 1793 mostrando un modelo de museo, que pasaba de las manos de las clases dirigentes al disfrute del público en general.



El museo se encuentra alojado en el Palacio del Louvre, una fortaleza del siglo XII que fue ampliada y reformada en diversas ocasiones. Antes de ser museo, algunos monarcas como Carlos V y Felipe II usaron el palacio como residencia real en las que guardaban colecciones artísticas. Tras el traslado de la residencia real, el impresionante edificio de 160000 metros cuadrados comenzaría su proceso de transformación en museo. En 1989 se construyó la pirámide de cristal rompiendo con la monotonía de los grandes bloques grises del museo.



La colección del Louvre comprende cerca de 300000 obras. La inmensa colección está organizada de forma temática en diferentes departamentos. Entre las pinturas más destacadas del museo están La Gioconda, La Libertad Guiando al Pueblo o Las Bodas de Caná. Entre las esculturas más importantes están La Venus de Milo, El Escriba Sentado o La Victoria Alada de Samotracia.



El museo es enorme y los amantes del arte podrían pasar varios días recorriéndolo. Para hacerse una idea general y ver las obras más destacadas es necesario dedicar al menos una mañana completa.



Para acabar este día podemos terminar con una breve visita al Palacio Real, del que solo se pueden ver sus jardines. Llegar a la bolsa de comercio, en Les Halles y terminar en el parque de la Tour Saint Jacques. Esta Torre de Santiago constituye el único vestigio de la iglesia de Saint Jacques de la Boucherie, edificada en el siglo XVI y destruida en 1797. Este santuario era el punto de reunión y partida de los peregrinos que tomaban la Via Turonensis, la ruta hacia Santiago de Compostela que pasa por Tours.



O pasear y encontrar maravillas como la iglesia de Saint Germain l'auxerrois.




Quinto Itinerario:




Este último dia lo aprovecharemos para visitar el Palacio de Versalles. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde hace más de treinta años, es uno de los palacios más conocidos a nivel mundial, no sólo por su arquitectura y sus enormes jardines, sino porque constituye una parte importante de la historia de Francia. Hasta la llegada de la Revolución Francesa, diferentes monarcas se fueron sucediendo en el trono y continuaron embelleciendo el palacio. Fue en 1661 cuando se iniciaron las obras para la creación de los jardines que no se verías finalizadas hasta cuarenta años después. En 1789 el palacio dejó de funcionar como sede oficial del poder y posteriormente se convirtió en el Museo de la Historia de Francia.

Durante la visita al Palacio es posible recorrer infinidad de estancias con gran riqueza artística, como pueden ser, los aposentos del Rey y la Reina o la Galería de los Espejos, famosa por ser el lugar donde en 1919 se firmaría el Tratado de Versalles poniendo fin a la Primera Guerra Mundial.

Para acabar nos desplazaremos hasta el Barrio de Montmartre. Conocido como el barrio de los pintores y situado en una colina de 130 metros de altura, constituyen un entramado que incluye desde los más antiguos cabarets, como puede ser el Moulin Rouge,  hasta la Basílica del Sagrado Corazón.




Antes de irse no dejen de disfrutar de paseos nocturnos, siempre que puedan, por zonas como la Torre Eiffel, la Plaza de la Concordia, los Campos Elíseos...



Para mi, París es un sitio de los que difícilmente olvidaré. Espero que el tiempo les acompañe y puedan disfrutar de su estancia en Francia.