miércoles, 25 de junio de 2014

Brujas, Bélgica


Brujas, en flamenco Brugge, es una ciudad de Bélgica situada a 90 kilómetros de Bruselas. Es la capital de la provincia de Flandes Occidental. Su nombre proviene del noruego antiguo "Bryggia", que significa puentes, y esta ciudad lo ostenta debido a la gran cantidad de puentes que en ella existen. No es raro oír referirse a ella como la Venecia del norte, por la gran cantidad de canales que atraviesan esta ciudad.

El mayor atractivo de Brujas es su casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000. Aunque ha sido reconstruido, su centro urbano es uno de los más grandes atractivos de Europa. Gracias a su cercanía a Bruselas ( una hora en tren ) recibe cerca de 3 millones de visitantes al año.

Seguimos aprovechando nuestro viaje a Bruselas para escaparnos, esta vez a Brujas.



Tal como bajamos de la estación de tren, nos encontramos con Minnewaterpark. También conocido como Lago del Amor, es un parque donde mientras paseamos podemos encontrar puentes que atraviesan canales, casas típicas de Bélgica, así como vegetación y multitud de cisnes y patos.




Desde 1580 hasta principios del siglo pasado, el parque era una zona de pastoreo. Después se dividió el territorio, se construyó un castillo de estilo neobarroco y tras su destrucción, la municipalidad compró el parque y lo erigió de nuevo.



Camino al centro topamos con el Begijnhof, o Beaterio de Brujas, es un área muy tranquila de la ciudad que se encuentra justo detrás del Minnewaterpark. Se trata de un pequeño grupo de casas distribuidas alrededor de un jardín.
Esta especia de mini cuidad fue creada en 1245 por la condesa de Flandes, Margarita de Constantinopla, y en la actualidad es habitada por monjas benedictinas.
Además de su arquitectura, visitar Begijnhof permite trasladarse al pasado y conocer parte de las costumbres medievales.



Entrados en la zona turística encontramos junto al canal el hospital de San Juan, también conocido como Sint Jans Hospitaal. Uno de los hospitales más antiguos que existen en Europa con más de ocho siglos de historia. En 1978 perdió su función de hospital y ahora alberga el Museo Memling, museo del antiguo hospital y su farmacia. Fue una institución rica y poderosa, con gran cantidad de posesiones y bienes, tanto dentro como fuera de Brujas.



Frente al hospital de San Juan se halla la Iglesia de Nuestra Señora, Onze Lieve Vrouwekerk en neerlandés. Es una gran iglesia medieval que data principalmente de los siglos XIII, XIV y XV. Su torre tiene 122 metros de altura, siendo la más alta de la ciudad y la segunda torre de ladrillo más alta del mundo.



La Iglesia de Nuestra Señora se construyó en el siglo XIII en el lugar que ocupaba una iglesia románica anterior, en el centro de Brujas. Entre 1270 y 1340 se construyó su torre y hacia la mitad del siglo XV se le añadió una flecha de 54 metros de altura, hecha en ladrillo, al edificio.
En su interior alberga la escultura de la Virgen y el Niño de Miguel Ángel.



Pese a parecer la misma, esta vez se trata de la Catedral de San Salvador. Situada al Sudoeste de la ciudad, es la sede del obispo de Brujas convirtiéndola en la iglesia más importante de la ciudad. Se construyó en el siglo IX como una pequeña capilla de estilo románico. La actual catedral ha sufrido cuatro incendios en su historia.  Fue después del tercero, en 1358, cuando aumentó su extensión con una ala de coló y cinco capillas radiales.
En el siglo X la catedral funcionaba solamente como iglesia parroquial junto a la iglesia de San Donatius. Fue en 1834, poco después de la independencia de Bélgica, cuando se instaló un nuevo obispo en Brujas y la iglesia de Sint Salvador obtuvo la categoría de catedral.



Justo detrás de la iglesia encontramos una maravillosa plaza donde se encuentra el museo Gruuthuse. Es una visita muy agradable porque supone una oportunidad excelente de recorrer las estancias de un antiguo y hermoso palacio gótico del siglo XV. Perteneció a la familia Gruuthuse, una de las más ricas y poderosas de Brujas, dedicada a la industria de la transformación de la cebada.



El lujoso palacete, de los señores, les recibirá como a un rey y les permitirá disfrutar de una colección de objetos que muestran la vida entre los siglos XV y XIX.



Detrás del palacio existe otra plaza más chica, a la que se llega a través de un puente, donde se puede disfrutar de una vista espectacular de la iglesia de Nuestra Señora rodeada del ambiente típico de Brujas.




No es raro encontrar casas cuya ventana da a parar directamente a los canales, simplemente otra muestra más del encanto que rodea a esta ciudad.



Una vez en el centro llegamos al corazón de Brujas, la plaza mayor o Grote Markt en neerlandés. Rodeada de edificios, con gran valor arquitectónico, encontramos construcciones del siglo XVI y XVII que funcionan como restaurantes y cafés. A otro lado destacan importantes edificios del siglo XV, mientras que al este, llama la atención el Palacio de la Provincia, o Landhuis. Esta estructura neogótica, construida entre 1887 y 1921, se utilizaba para comercializar paños. La parte sur está ocupada por los llamados Halles, antiguos mercados del siglo XIII, y el edificio más impresionante de la plaza, la Torre del Campanario.



La Torre del Campanario, también llamada Belfort, es todo un símbolo de Brujas y un extraordinario mirador desde el que contemplar toda la ciudad. Destaca sobre el conjunto la torre octogonal, que no estuvo acabada hasta el siglo XV, y su emblemático reloj con su imponente carillón de 47 campanas. Con 83 metros de altura define una silueta encantadora de la ciudad. Se trata de una construcción medieval con la misma finalidad que las construidas en Gante, vigilar y avisar los posibles peligros a los ciudadanos.
Se dice que durante siglos se guardaron en ella los archivos de la ciudad e incluso los documentos que recogían los privilegios y funciones de los distintos gremios. Es de destacar sus 366 escalones para disfrutar de unas buenas panorámicas.



Justo al lado, encontramos el Burg, la segunda plaza más importante de la ciudad. En ella encontramos el Ayuntamiento de Brujas o Stadhuis. Siendo uno de los edificios más bonitos que encontraremos en nuestro recorrido, su fachada gótica nos dejará maravillados. Cabe destacar sus tres torretas octogonales, seña de la identidad de este ayuntamiento, uno de los más antiguos de Flandes.
Sede del gobierno de la ciudad desde hace más de 600 años, el interior no nos dejará indiferente ya que refleja el poder y la riqueza de la Brujas medieval.



En la misma plaza, uno de los edificios que más llama nuestra atención por su particular estilo arquitectónico, es la Basílica de la Sagrada Sangre. En su interior se guarda la impresionante custodia que conserva el tabernáculo en el que según la fe católica y la tradición, José de Arimatea conservó el paño con la sangre de Cristo. Se cree que llegó a Brujas procedente de la antigua Jerusalén durante la segunda cruzada.



Continuando nuestro paseo por la ciudad, pasamos por este magnífico callejón que nos lleva a uno de los lugares más fotografiados de Brujas.



Conocido como Muelle del Rosario, Rozenhoedkaai en neerlandés, no es más que un recodo del Dijver, uno de los canales más importantes de cuantos hay en Brujas. Allí encontraremos un estampa formada por edificios que parecen salir del agua, vistas del campanario al fondo y todo un aire muy medieval y clásico. Difícil de olvidar sin duda.



Os dejo una última panorámica de los canales de Brujas.