jueves, 28 de julio de 2016

Castillo de Javier


Situado en la Navarra Media, en Javier, se alza esta fortaleza medieval eregida sobre roca viva. La silueta dibujada por las torres almenadas nos anuncia la llegada al castillo, cuna de San Francisco Javier, patrón de Navarra.



A través de un puente levadizo nos introducimos en el mundo de las torres, las troneras y las saeteras, que nos permitirá conocer el lugar donde nació y vivió San Francisco Javier.

Los orígenes del castillo se remontan a finales del siglo X, en el que se levantó una torre de señales, La torre del Homenaje. Su estratégica ubicación entre los Reinos de Navarra y Aragón, acrecentó su sentido como fortaleza construyendo, en torno a la torre, las distintas partes del castillo.



En 1516, por orden del Cardenal Cisneros, fue parcialmente destruido, y a finales del siglo XIX y aneja a la fortaleza, se construyó la Basílica de Javier. En 1952, las obras de reconstrucción devolvieron al castillo su forma original convirtiéndolo en uno de los pocos castillos que conservan sus defensas y estructuras como troneras y saeteras.




En el interior encontramos la Capilla del Santo Cristo. A través de la verja encontramos a un Cristo Gótico del siglo XVI tallado en nogal. A su alrededor se encuentran frescos medievales, con la única representación gótica de la danza de la muerte que existe en España.



En los alrededores se encuentra la Iglesia Parroquial de la Anunciación, construida a principios del siglo XVII sobre otra medieval. En ella se conserva la pila en la que fue bautizado San Francisco Javier además de un cementerio con varias estelas discoidales.