miércoles, 27 de julio de 2016

Monasterio de Veruela



El Monasterio de Veruela está situado próximo a la localidad Vera de Moncayo, en un pequeño valle formado por el río Huecha. Siendo uno de los monasterios más bellos y mejor conservados, forma uno de los conjuntos cistercienses mas representativos de Aragón.



Cuenta la leyenda: Cierto día de 1141 Don Pedro Atares, señor de Borja, se encontraba de cacería en los alrededores del Moncayo cuando fue sorprendido por una fuerte tormenta. Temiendo por su vida, imploró la protección de la Virgen María, quien atendiendo sus ruegos se le apareció en el cielo, le protegió del temporal y le hizo entrega de una pequeña imagen situada sobre una encina. A cambio de su auxilio, la Virgen María encomendó a Don Pedro levantar en ese mismo lugar un monasterio dedicado a ella.



El Real Monasterio de Santa María de Veruela fue la primera fundación de la Orden del Cister en el Reino de Aragón, en 1145. A lo largo de ocho siglos vivió múltiples transformaciones hasta que tras su desamortización en 1835 fue abandonado. En 1877 se estableció en el monasterio la Compañía de Jesús que se encargó de su cuidado hasta 1975.



En 1976 la Diputación de Zaragoza se hizo cargo del monasterio para terminar de adquirirlo, en propiedad, el año 1998 responsabilizándose de su cuidado, conservación y restauración así como su uso para diversas iniciativas culturales.



En un largo paseo se conduce al visitante desde la fachada principal a los pies de la iglesia, de finales del siglo XII, que posee una portada de estilo románico.



Dentro del monasterio el núcleo fundamental es el claustro, en torno al cual se sitúan las principales dependencias. De planta cuadrada, está construido por cuatro galerías abiertas hacia un patio central,  que a su vez, sirven para comunicar espacios dedicados a la meditación, a la lectura o a la celebración de determinadas ceremonias litúrgicas.



Otras dependencias habituales eran la enfermería, el noviciado, la hospedería, así como diferentes lugares donde desempeñar las tareas domésticas.



Con el paso del tiempo, el rigor y la simplicidad característicos de la Orden del Císter fue decayendo, enriqueciéndose los monasterios con las más variadas expresiones artísticas de cada momento.



Como consecuencia de tan variada historia, el conjunto mantiene una gran parte de sus estructuras iniciales de los siglos XII y XIII, también del XIV tras la destrucción parcial de la Guerra de los dos Pedros y una etapa moderna, mediados del siglo XVI, coincidiendo con el mandato del abad Hernando de Aragón y sus sucesores.



Por ultimo es de mencionar la importante edificación , durante el siglo XVII, de un nuevo claustro rectangular barroco rodeado de celdas individuales para los monjes.