viernes, 24 de marzo de 2017

Roda de Isábena



Roda de Isábena es un pequeño pueblo con apenas cincuenta habitantes. En él se halla una buena parte de la historia de Aragón, el que fue el centro religioso más importante de la Ribagorza, la catedral de Roda.





En un paseo por el pueblo evocamos su pasado medieval. Esta población  se encuentra rodeado de murallas donde destacan sus puertas monumentales. La piedra en las casas, callejuelas estrechas o los arcos en las puertas configuran un pasado de mayor gloria que el presente de despoblación.





Por estas callejuelas llegamos a la parte alta del pueblo y la más monumental que está ocupada por el conjunto de la catedral y el palacio del prior, mandado construir en 1525, y del que son destacables las ventanas de la mansión y el matacán de la torre.



En 956, el obispo Odesindo consagró en Roda una incipiente catedral, los primeros vestigios artísticos del lugar no son anteriores al año 1010. La razzia con la que el hijo de Almanzor, Abd al-Malik, castigó al condado de Ribagorza en 1006 es, sin duda, la causa de la desaparición de la primera catedral rotense. Tras la recuperación de la comarca de Roda por las armas cristianas hacia 1010, se inició la construcción de una nueva catedral y un intenso proceso de creación artística.







Actualmente, la catedral de Roda presenta planta basilical de tres naves y queda completada por un presbiterio —elevado sobre criptas y zonas colmatadas— y por tres ábsides. Sin embargo, esta catedral no es sino el resultado de un largo proceso de trabajos, iniciados a partir del año 1010 en estilo románico.


Adosado al muro norte de la catedral se desarrolla un amplio claustro románico de planta rectangular abierto a un patio central mediante arquerías. Los capiteles de sus columnas fueron sumariamente esculpidos: no presentan más que una sencilla decoración de tipo floral, animalístico y geométrico.



En los últimos años del siglo XII, y fundamentalmente a lo largo del XIII, en las piedras del claustro se fue esculpiendo un largo necrologio, destinado a evocar la memoria de los bienhechores de la catedral.



Una de las vista a su alrededor.